Machu Picchu : la maravilla del mundo condenada a desaparecer

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La famosa ciudadela inca del Machu Picchu es una de las 7 Maravillas del Mundo y es también uno de los lugares más visitados a nivel global. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) nominó en 1983 a Machu Picchu como “Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad”. Desde entonces realiza un seguimiento de su estado y realiza advertencias y recomendaciones para su conservación. En la inspección realizada entre el 21 y 25 de mayo de 2012 requirió a Perú la aplicación de medidas de emergencia por el creciente deterioro de su estado. De entre las medidas exigidas quedan muchas pendientes, como el proyecto de alarma temprana ante aludes y deslizamientos, el plan de ordenamiento urbano de la zona para su desarrollo sostenible y protección, así como el aumento del presupuesto para los trabajos de conservación y preservación. En abril de 2015 se actualizó el del Plan Maestro de Machu Picchu, y tras diversos estudios técnicos, la UNESCO decidió posponer a 2017 la inclusión de este complejo arqueológico en la lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro.

basuramapiEl problema del Machu Picchu es su propia popularidad. Esta ciudadela recibe diariamente miles de visitantes al día. Aguas Calientes, o Machu Picchu pueblo, al pié de esta montaña, es un lugar siempre abarrotado de personas que van y vienen, fomentando su crecimiento, pero de manera desmedida, desordenada y con un manejo ineficaz de residuos. Dependiendo de qué sector haga el estudio ( público u organizaciones independientes ) se generan entre 1 y 7 toneladas diarias de residuos, las cuales se almacenan en un vertedero precario a cielo abierto en torno a las vías del tren que une Aguas Calientes con la ciudad de Cuzco. Aquí permanecen varios días antes de ser trasladadas al vertedero de Jahuaccollay,  en Maras, que no reúne los requisitos de un relleno sanitario de calidad para este fin. El Plan Maestro de conservación del Santuario Histórico de Machu Picchu no propone medidas concretas a fin de gestionar estos residuos, así como el turismo.

Actualmente, existe una sobrecarga de afluencia que afecta a las estructuras de la ciudadela y genera importantes riesgos de deslizamientos. También se ven afectadas la flora y fauna del lugar. Según la consultora Site Research and Management INC, la Ciudad Inca de Machu Picchu puede soportar una carga de 5900 personas al día. Sólo se permite el ingreso de 2500,  y 2750 en situaciones excepcionales, pero uno de los principales problemas es el deficiente control de ingreso de visitantes y se estima que durante la época estival ingresan un 30 % de más.

Por otro lado, la infraestructura de acceso al Machu Picchu es claramente deficitaria, pero sobretodo, masiva. A pesar de poder ascender por la misma escalera por la que lo hacían los Incas, la gran mayoría de turistas optan por esperar durante horas en una cola kilométrica para subir a uno de los 25 autobuses numerados con capacidad de 50 personas y que parten cada 5 minutos llenos hasta los topes. Desde google maps se puede ver la sinuosa figura del camino por el que suben los buses que parece ya parte de la vista aérea histórica de este monumento. Supone un importante impacto tanto visual como ecológico, ya que se destruye por completo el suelo de este camino así como la vegetación circundante, se genera gran contaminación atmosférica y acústica constantes por micro partículas de polvo levantadas y el ruido de los buses.

Turismo responsable

Pero la mala gestión de este patrimonio de la humanidad no es, ni mucho menos, responsabilidad sólo de la administración pública. Son muchos los turistas que viajan a Machu Picchu atraídos por su arqueología y sus paisajes, pero no están sensibilizados con sus problemáticas, incluso las que ellos mismos pueden generar. Algunos conceptos tan básicos como tirar la basura en el basurero siguen siendo un misterio para muchas personas.

En este artículo te contamos como convertirte en un turista responsable y sostenible para contribuir a la conservación que necesitan lugares y monumentos como Machu Picchu.

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